Las organizaciones civiles de la ciudad de Puno, incluyendo los quechuas y aymaras que se trasladaron desde toda la región hacia la capital, expresaron su rechazo contundente al anuncio presidencial de continuar con el Proyecto Pasto Grande si es que antes no se reconoce el territorio como propiedad puneña.
En una asamblea realizada en el Gobierno Regional, las autoridades edilicias y regionales se comprometieron a elaborar un pronunciamiento público de rechazo a la actitud de Ollanta Humala y prometieron en el breve plazo trasladarse a la ciudad de Lima para que se escuche los resultados de la mesa de diálogo para definir el problema limítrofe.
Hay conciencia en la población que Ollanta Humala no quiere a Puno y que está influido por la autoridad regional de Moquegua y también por la Shouther Peruvian Corporation, que tiene interés de usar las aguas de Pasto Grande para su explotación minera y le conviene hacerlo en un territorio donde no tendrá problemas de exigencia ambiental.
Existe la promesa de autoridades y dirigentes de realizar un paro indefinido por el abandono presupuestal que tiene Puno y además por el atentado que se realiza en sus zonas limítrofes, refiriéndose a Mañazo, Ayaviri, Lampa, Mazuco, Bahuaja Sonene, que son ambicionados por los departamentos vecinos.